Crecí con poesía y matemáticas, con el pelo desordenado y siempre descalza.
Crecí rodeada de libros y música antigua, aprendiendo que el mundo era lógica, que tan lógica era la suma cómo él álgebra compleja.
Soñe que era un ave libre, que era un venado que corría y creí que todos teníamos las ciencias y el arte en las venas.
Crecí rodeada de ídolos de piedra que con el primer temblor se desmoronaron, y mi mente abstracta los reconstruyó mil veces y me construí junto a ellos.
Vivo manteniendo el equilibrio con los pies de puntitas y mi mente partida en 2 mundos que no siempre conviven armónicamente.
Sigo con el fuego en el alma, que si se comparte quema, que se contiene para no decir lo que quiere decir, para seguir soñando en silencio y sonriendo al vacío.
Con una mente que formula teorías, que resuelve problemas, que habla de temas que no importan. Memorizando las normas, buscando los porqués y preguntándose porque los demás no ven el mapa que todos tenemos enfrente, es tan claro, tan absurdo, tan carente de corazón, tan lógico.
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