jueves, 5 de mayo de 2016
Lo amaba
Odio el exceso de sentimentalismo, odio que me recuerden que fue lo que paso, que es lo que "perdí", que es lo que no funcionó.
Si, hablo de él, yo lo amaba, amaba el brillo de sus ojos y la sonrisa de niño travieso cuando estaba contento, amaba su cuello, amaba sus manos, me gustaba sentirlo, sentía un calor inexplicable en el pecho cuando me abrazaba, mi momento perfecto era acostarme a dormir y poderlo abrazar, sentir su pecho y mi pecho juntos y que mi corazón explotará de alegría.
Amaba su sentido del humor, su inteligencia, su capacidad para resolverlo todo, me gustaba ver como sacaba la lengua cuando estaba concentrado, o su caminar destartalado. Me gustaba su aroma, el interes que mostraba a lo que a mi me gustaba, su mano siempre tomando la mía. -------
Estaba dispuesta a tantas cosas, a dejarlo todo, a cambiar muchas cosas, pero mi mente no me dejaba, seguía aferrada al pasado, a mi zona de confort, a lo que conocia, le tenía miedo al control, a la posesión, al final sentía que él sólo me poseía, que no me amaba, que había llegado ese momento donde estas a punto de matar a un pajaro por temor a que se escape de su jaula, entonces lo escondes, hasta que se asfixia, así me sentía, poco a poco me fui muriendo, me apagué, para que él no tuviera miedo.
Cuando me preguntaba que si era tan horrible como yo decía porque me quedaba, la respuesta era la misma, porque te amo, no se porque pero te amo, mi pecho se enciende cuando tú estas y sólo contigo.-----
Cuando llegaba alguien "mejor", en realidad era mejor en cualidades, y eso estaba bien, pero ÉL era diferente, él estaba muy lejos de cualquier comparación con cualquier hombre, porque aunque a los demás los admiraba, deseaba ser como ellos, competir con ellos, a él lo amaba, a él lo quería para ser un compañero de vida, para caminar a su lado tomando su mano y saber que nunca estaría sola, que él era mi fuerza, y eso era algo mas alla de cualquier cosa que se pueda ver o medir, era un milagro, un sueño que era sólo mío.
Tuve que dejarlo ir para no morir, para recuperarme a mi, ya no podía caminar a su lado tomando su mano, porque ya no tenía a donde ir, se borraron todos los caminos, me quede inerte tomando su mano, sólo mirándolo a él, con miedo e inseguridad, odiandome y sintiendo que él me odiaba porque yo no era la de antes, pero tampoco era la que él quería.
Él deseaba el imposible de una mujer libre que vive en esclavitud, de una mujer culta que no lee, de una mujer realizada y atrapada, él necesitaba controlarme, tenerme como su tesoro precioso, admirarme, apoyarse en mi, ser un ser perfecto. Yo no aspiraba a la perfección, yo aspiraba a la felicidad, a la plenitud, al descontrol, al amor, a cuestionarlo todo, cuestionarme a mi, saber porque soy como soy, no tener sentimientos predefinidos.
Yo no pude liberarlo, él no pudo atraparme. Yo lo ame, como no he amado a nadie, él me amo como no había amado, pero nos hacíamos daño. Yo lo hacía sentir menos hombre, él me hacía sentir menos humano.
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