sábado, 9 de mayo de 2009

Una grulla roja

¿Me crees cuando te digo que te amo?
Yo desconfio del aire que entra por mi ventana
del sol que me despierta por las mañanas
y entre tanto dudo, que hasta dudo que me creas.

Dudo de tu boca, mas no de tus labios,
quizá desconfio del llanto, pero no de los ojos,
menos de tus ojos hermosos que me hacen perder.

¿Cómo hablar cuando mi boca tiembla?
¿o escribir si mi pluma esta seca?
Con el alma,
con ella se habla, esta no se agota ni desgasta,
solo emana lo que sea necesario expresar,
quizá es mas mi alma quien habla y no el corazón.

¿Tú en quien crees mas? ¿Quien sentirá mas dolor?
Eso no mporta, el creer no cambia lo real,
lo real es el extraño de mi ser en ti,
con la fuerza de luchar y amar, pero perdido
atontado, enloquecido de amarte tanto y que no estes a mi lado,
desgastado de pensarte, soñarte, buscar en el aire
el fino hilo que une tu alma con la mía,
existe, lo he encontrado y no lo soltare hasta que lo piedas
o hasta que mi mano no aguante el frio,
el temblor desgastante del miedo y euforia.

Eso cansa, mas que el arte,
es entrega
es locura
es lo que no cabe,
no consivo y siento.

¿Será real?
Tiene que serlo,
como explicar entonces tu vida, yu existencia
¿Cómo explicar?
no hay
eso no se explica, falla la lógica,
tú fallas mi metodo,
que delirio, que hermoso delirio.

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