martes, 12 de abril de 2016
Sólo era una sombra
Extraño lo que quise creer cierto, extraño la seguridad, no lo extraño a él.
ME da nostalgia recordar su sonrisa, sus ojos, la manera en la que me miraba, el mundo que sentía mi pecho cuando lo abrazaba, cuando estábamos recostados y sentía que era la mujer mas feliz y él el único hombre en el mundo.
Pero eso se acabó cuando estaba con él, cuando los te amo escaseaban y se transformaron en te quiero, cuando ya no me llenaban sus besos, cuando ya no quería intimar porque sabía que vendría el castigo, los reclamos, los juicios, los gritos.
Cuando sentía que vivía para que no se enojará conmigo, no para hacerlo feliz, cuando me creí que era tan insignificante en su vida, en el mundo, porque no era capaz de hacerlo feliz, de vivir para él.
Cuando olvidé mi salud, mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi desarrollo, todas las energías estaban en que no se enojará, ni siquiera en hacerlo feliz, o en ser feliz, eso era un ideal demasiado absurdo ya.
Y al final, no importaba cuanto perfume usará, como me vistiera, que no me quitará los tacones, para el siempre iba a ser una puta oportunista que se iba a ir con el mejor postor, al final, le daba asco tocarme porque en su cabeza yo era un puta.
Cuando ya ni con el podía tener intimidad, sólo era una sombra
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